Nuestra vida diaria está regida por hábitos o costumbres. Si tienes incorporado uno, dos o los tres comportamientos de este artículo, podrías estar comprometiendo seriamente tu salud.
Aunque la genética es un factor con mucha influencia cuando hablamos de salud, lo que hacemos en nuestra vida diaria -las rutinas o costumbres- también incidirán para bien o para mal sobre nuestro bienestar. Hoy queremos que sepas cuáles son algunos de los comportamientos que juegan en tu contra, para que intentes evitarlos.
El sueño, una necesidad fundamental que solemos minimizar

¿Te vanaglorias de lo agitada que es tu vida, de que tienes tantas cosas para hacer que hasta dedicar tiempo para dormir te resulta una interferencia para con tus objetivos? Entonces lee lo que pasa con tu salud cuando no duermes lo suficiente:
- Disminuye la capacidad de tu cuerpo para controlar el nivel de azúcar en sangre. O sea: el riesgo de padecer diabetes aumenta.
- También hay mayor riesgo de desarrollar enfermedades asociadas al corazón, como el incremento de la presión arterial o patologías inflamatorias.
- Está en discusión, pero hay estudios que vinculan la falta de sueño apropiado con la depresión y la ansiedad.
- Existe una relación entre obesidad y déficit de sueño. Cuando duermes poco, eres más propenso a comer en exceso y, por otra parte, durante el sueño se producen cambios hormonales que inciden sobre tu peso corporal.
- El buen dormir ayuda a mantener robusto al sistema inmunológico, fundamental para combatir enfermedades.
- Estudios recientes señalan que el nivel de sueño puede afectar la eficacia de las vacunas.
La actividad física, ¿perjudicial?

Siempre escuchamos que el ejercicio físico es bueno para la salud. En principio eso es así, pero es igual de cierto que tu organismo se resiente cuando entrenas en exceso. Sigue leyendo.
- Se acelera el proceso de envejecimiento celular, lo cual le abre las puertas a enfermedades como el asma, el mal de Parkinson y un aumento de problemas articulares. La actividad física ininterrumpida impide la recuperación de los tejidos.
- Si al mismo tiempo estás realizando una dieta hipocalórica, perderás músculo en lugar de bajar de peso.
- También afectas al corazón ya que lo obligas a mantener un ritmo acelerado constante y, en consecuencia, tendrás mayor riesgo de sufrir afecciones cardíacas.
- Aumentan las probabilidades de padecer lesiones porque no le das tiempo a tus músculos para que se regeneren y descansen.
- Cuando estás muy cansado, tus defensas disminuyen y tienes más predisposición a caer enfermo.
- Otra consecuencia no deseable del ejercicio desmedido es que produce trastornos del sueño porque tu mente y tu cuerpo marchan acelerados.
- Pueden aumentar los grados de ansiedad y/o depresión.
Una patología muy actual: la adicción al trabajo

El problema comienza cuando tu trabajo se transforma en obsesión. Si estás entre quienes sienten ese impulso descontrolado por trabajar, hay algunas cosas que tienes que saber:
- Tus relaciones interpersonales se van a resentir. Muchos divorcios y/o problemas familiares son consecuencia de trabajar en exceso.
- Podrás sufrir trastornos de ansiedad, conductas compulsivas o de aislamiento social.
- Se producen daños en el plano organizacional: menor rendimiento o mayor conflictividad social.
- Huir sistemáticamente del ocio influye negativamente en tu estado de salud.
- La sintomatología es la misma que encontrarás en cualquier otro tipo de adicción: alteración del estado de ánimo, menor tolerancia, irritabilidad, síndrome de abstinencia, estrés y angustia.
- La adicción al trabajo también viene cargada con otro conjunto de síntomas poco felices: síndrome de “burnout”, trastornos cardiovasculares, gastritis y úlceras, cefaleas crónicas, hipertensión, cansancio extremo, mala nutrición, altos niveles de colesterol, trastornos del sueño, contracturas musculares y dolores óseos.