El Covid-19 está muy lejos de desaparecer y ya se habla de una enfermedad que salió de las fronteras de África para decir “presente” en Europa y América del Norte. Sus características, cómo prevenirla y por qué la medicina ahuyenta los fantasmas de una nueva pandemia.
Lo primero que hay que saber sobre la “viruela del mono” es que, al menos por ahora, se trata de una enfermedad “de las raras”. Se manifiesta principalmente en zonas cercanas a las selvas tropicales de países de África central y occidental, y es provocada por un virus que puede transmitirse desde ciertos animales hacia las personas. En principio no debería ser motivo de alarma, pero noticias recientes provocan que la miremos con especial atención.
Por el momento se desconoce cuál es el reservorio natural en donde el virus cumple su ciclo. En cambio, se sabe con certeza que son los roedores africanos (ardillas, ratas y lirones) y los monos los animales que albergan el virus, que desde allí tiene la capacidad de infectar a los seres humanos. Sus síntomas son muy similares a los de la viruela común, aunque menos intensos. También es menos contagiosa, pero no por eso deja de ser grave.

¿Cómo se transmite la enfermedad?
Hay varias vías de contagio:
- Una es a través del contacto directo con la sangre, los líquidos corporales o la piel lesionada de animales infectados.
- Otra forma posible: a partir de la ingesta de carne poco cocinada de animales portadores del virus.
- La tercera: vivir en zonas boscosas o cerca de ellas aumenta la exposición a animales infectados.
- En cuanto al contagio de persona a persona, éste se produce por contacto prolongado con las secreciones de las vías respiratorias o con la piel lesionada de personas infectadas.
- También es riesgoso el contacto directo con objetos contaminados.
- Durante un embarazo, el bebé puede contagiarse el virus a través de la placenta.
- De momento no está claro si existe o no transmisión por vía sexual.

Los síntomas
Como ya mencionamos, la sintomatología es muy parecida a la de la viruela común, incluso más leve. Su período de incubación (esto es, desde que una persona es infectada hasta el momento en que empiezan a manifestarse los primeros síntomas) va desde los 6 hasta los 13 días. Lo que ocurre después puede dividirse en dos etapas:
- La primera dura hasta 5 días y se caracteriza por la aparición de fiebre, cefalea, dolor lumbar, escalofríos, dolores musculares y falta de energía. Además, otro síntoma característico que la diferencia de la viruela “común”, de la varicela y del sarampión es la inflamación de los ganglios linfáticos, que puede manifestarse en el cuello, en las axilas, en la ingle, en ambos lados del cuerpo, sólo en uno, aisladamente o de manera generalizada.
- En un segundo período aparecen las erupciones cutáneas, lo que ocurre de uno a tres días posteriores a la fiebre. Las erupciones se concentran principalmente en la cara y en las extremidades. A partir de entonces continúan con su ciclo evolutivo: máculas, pápulas, vesículas, pústulas y finalmente costras. Las costras, en cuadros graves, pueden unirse y provocar que se desprendan grandes secciones de piel.
La duración completa de la enfermedad va de dos a cuatro semanas. El final se corresponde con el momento en que las costras comienzan a caer. La gravedad de la “viruela del mono” dependerá de nuestro estado previo de salud, de la cepa del virus que haya provocado el contagio y de la condición general de nuestro sistema inmunitario.

¿Existe un tratamiento contra la “viruela del mono”?
La respuesta es no: no existe un tratamiento específico contra esta enfermedad. Pero sí hay formas de mantenerla controlada. Tanto la vacuna contra la viruela “común” como la inmunoglobulina vaccinia (VIG) resultan eficaces para mantener a raya a la “viruela del mono”. De hecho, estar vacunado contra la viruela “común” disminuye en un 85% las probabilidades de contraer viruela símica. Existen también otras vacunas que aún no son utilizadas de manera masiva porque se encuentran en fase experimental.
La atención clínica se focaliza principalmente en aliviar los síntomas, controlar las complicaciones y evitar secuelas. Hay que saber que mantener un buen estado nutricional ayuda muchísimo a sobrellevar la enfermedad.

Cómo cuidarnos
Algunas recomendaciones para prevenir la infección por “viruela del mono”:
- Evita el contacto sin protección con animales salvajes, sobre todo si están evidentemente enfermos o muertos.
- En el caso de utilizarlos para consumo, asegúrate de que la carne esté bien cocida.
- No compres roedores o monos, ya que no tienes forma de saber si han estado en contacto con otros animales infectados. De hecho, los casos recientes que se reportaron fuera de África están relacionados con viajes internacionales o con la importación (muchas veces ilegal) de animales.
¿Entonces? La “viruela del mono” es por el momento una cuestión de bajo riesgo, altamente contagiosa sólo por contacto muy estrecho y con personas que estén en un estado avanzado de la enfermedad. Además su tasa de letalidad es baja (entre el 3% y el 6%), y hay pocas probabilidades de infección en personas que se encuentran vacunadas contra la viruela “común”. Es por todo esto que el mundo de la medicina sostiene que es improbable su propagación en gran magnitud, lejos de lo que sucedió y aún sucede con la pandemia del Covid-19.