Los controles médicos de rutina son la mejor manera de prevenir problemas de salud. Según tu edad y sexo, ¿sabes cuáles deberías realizarte?
Ninguno de nosotros quiere enfermarse, visitar al médico cada dos por tres y mucho menos llegar al punto de quedar internado en una clínica, o tener que realizar largos y costosos tratamientos. Por fortuna podemos al menos intentar evitarlo de la mano de los chequeos médicos o evaluaciones periódicas de salud.
¿Qué son los chequeos médicos?
Son estudios que permiten detectar problemas en nuestra salud antes de que se desaten o se manifiesten; o, si nuestro organismo ya presenta alguna anomalía, los análisis nos ayudan a tratarla a tiempo para evitar que empeore. Se trata de conocer nuestra condición general de salud y si somos propensos, por ejemplo como consecuencia de la genética o de nuestros hábitos de vida, a desarrollar una enfermedad. La regla es muy simple: cuanto antes detectemos algo que está fuera de lugar, mayores serán las posibilidades de cura.

Los exámenes de salud según la edad
Seguramente ya lo sabes: los controles periódicos de salud comienzan desde el mismo momento en que nacemos y se prolongan durante toda la vida. Algunos nos acompañan desde el principio hasta el final, mientras que otros se van sumando según cuál sea nuestro sexo y la etapa de vida en que nos encontremos.
Para los recién nacidos
Es obligatorio realizarles los siguientes exámenes:
- Test de Apgar: evalúa frecuencia cardíaca, tono muscular y otros signos para determinar si se necesitan cuidados intensivos.
- Otoemisiones acústicas: detectan problemas auditivos.
- Prueba de talón: para la detección precoz de enfermedades metabólicas congénitas.
- Radiografía de pelvis: diagnostica eventuales problemas de cadera.

A partir de los 4 años
Tras sus primeros años de vida, los niños deben comenzar con los siguientes controles:
- Medición de peso y altura.
- Exámenes de vista, de sangre y de heces.
- Visitas odontológicas.
- Diagnóstico de problemas de agudeza visual mediante aplicación de la cartilla “LEA”.

Exámenes comunes para ambos sexos, independientemente de la edad
Los siguientes estudios dependen de tu decisión y voluntad de hacerlos. Son independientes de la edad y aplican tanto para hombres como para mujeres:
- Biometría hemática.
- Análisis general de química sanguínea.
- Exámen general de orina.
- Prueba de enfermedades infecciosas.
- Control de la presión arterial.
- Control de peso y de índice de masa corporal.
- Visita periódica al odontólogo.
- Vacunación doble contra difteria y tétanos, cada 10 años.
- Vacuna contra la hepatitis B.
- Prueba del HIV.
- Vacunación antigripal.
- Endoscopía gastroesofágica (1 vez por año) y exámenes para detectar cáncer de colon (análisis de heces, cada 1 a 3 años, y colonoscopía, cada 5 años).
- Detección de cáncer de pulmón, densitometría ósea o DEXA (cada 5 años, excepto indicación médica que determine repetirla anualmente), y radiografía de tórax cada 6 a 12 meses, a partir de los 50 años.

Evaluaciones clínicas según el sexo
Para los hombres:
- 20 – 30 años: autoexamen de la piel, colesterol, glucosa, prueba de presión arterial, exámen coproparasitoscópico y perfil lipídico en sangre.
- 30 – 40 años: colesterol y glucosa.
- 40 – 50 años: electrocardiograma de esfuerzo o ecocardiograma de esfuerzo, y exámen de antígeno prostático (PSA). Ambos, al menos 1 vez cada dos años.
- Desde los 50 años en adelante: ultrasonido abdominal (cada 2 o 3 años) y resonancias magnéticas de diferentes partes del cuerpo (según indicación médica).

Para las mujeres:
- 20 – 40 años: Papanicolau (desde los 21 años), colposcopía, exámen de mamas (a partir de los 30 años), exámenes de lunares y prueba de HPV (desde los 30 años y hasta los 65).
- 40 – 50 años: mamografía y ecografía transvaginal.
- Desde los 50 años en adelante: ultrasonido pélvico.
Durante el embarazo, a las mujeres se les suman otras evaluaciones de rutina:
- Medición de altura y control de peso.
- Urocultivo.
- Control de la presión arterial (MUY importante).
- Análisis de sangre.

Dos datos extras antes de finalizar. El primero: siempre debe ser el médico quien te diga qué hacer y cuándo. El segundo, igual o incluso más importante que el anterior, es los chequeos médicos por sí mismos no son tan beneficiosos para tu salud como sí lo son los hábitos de vida saludables. Hagamos el esfuerzo por vivir mejor.