Asociar al sistema sanitario con el cambio climático puede sonar un tanto extraño. Sin embargo, como sucede con la gran mayoría de las actividades humanas, las vinculadas con la salud también producen un impacto negativo en el medio ambiente.
Con la promesa de mejorar nuestra calidad de vida, el sector de la salud recibe de brazos abiertos los avances de la ciencia y de la tecnología. No obstante, estos avances no son gratuitos sino que se consiguen a expensas de nuestro medio ambiente. ¿Cómo medir ese costo? La respuesta: a través de la huella ecológica y la huella de carbono.
LA HUELLA ECOLÓGICA, UN INSTRUMENTO PARA MEDIR EL IMPACTO AMBIENTAL
Para decirlo en forma simple, la huella ecológica es un indicador de la capacidad de producción que tiene nuestro planeta. Todas las actividades que realizamos consumen recursos y generan residuos. Cuando nos excedemos en la producción de residuos, o sea, cuando la tierra se ve superada en su capacidad de absorberlos, somos culpables de provocar un desbalance. Esto significa que estamos haciendo mal las cosas, que no le damos a nuestro planeta el tiempo natural que precisa para recuperarse. Fiel reflejo de esto es que actualmente y según diferentes informes, nuestras necesidades de consumo exceden entre un 30 y un 60% a la capacidad planetaria para regenerar los recursos que utilizamos.

LA HUELLA DE CARBONO Y EL IMPACTO DE LAS ACTIVIDADES DEL SECTOR SALUD
La huella de carbono es otro indicador, que nos permite calcular la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos, tanto a nivel individual como los derivados de una actividad determinada. Sabemos que todo lo que producimos y consumimos implica utilizar energía, la cual proviene principalmente de los combustibles de origen fósil: el gas, el petróleo y el carbón.
Qué paradójico: existen informes que le asignan a la industria de la salud una responsabilidad enorme por el cambio climático, el cual, a su vez, es una de las mayores amenazas para nuestra salud y bienestar. Esto se debe a que los servicios que presta y los productos y tecnologías que utiliza forman parte de una cadena intensiva de liberación de gases de efecto invernadero.

¿Qué nos cuentan los datos?
- La huella ecológica del sector de la salud equivale al 4,4 % de las emisiones globales netas, un valor que ubica a dicho rubro como uno de los principales impulsores del cambio climático.
- Para dimensionar lo que significa lo anterior, digamos que esa emisión equivale a la que producen anualmente 514 centrales eléctricas de carbón.
- Si quisiéramos darle al sector de la salud una representación física en forma de país, este país imaginario sería el quinto emisor más grande del planeta.
- Más del 50 % de la huella producida tiene que ver con el consumo de energía proveniente de combustibles fósiles.
LAS FUENTES DE EMISIÓN DEL SISTEMA DE SALUD
Las fuentes contaminantes del sistema sanitario se pueden clasificar en tres categorías:
- Las emanaciones en forma directa de los establecimientos de salud. Representan el 17% del total de la huella mundial.
- Las de origen indirecto, es decir, las que provienen de energía comprada: electricidad, vapor, refrigeración y calefacción. Representan el 12% del total.
- Las que proceden de la cadena de suministros son las que constituyen el mayor porcentaje: 71%. Hablamos de producción, transporte y distribución de los bienes y servicios que utiliza el sector.

¿PUEDE SER EL SECTOR «CLIMÁTICAMENTE INTELIGENTE”?
No solamente es posible: es al mismo tiempo un deber y un desafío cuidar la salud sin afectar el medio ambiente. Con ese objetivo se podrían tomar las siguientes acciones:
- Adoptar medidas en los establecimientos de salud para reducir las emisiones; implementar sistemas de energías limpias y renovables y de descarbonización de sistemas energéticos; tener criterios de compras bajas en carbono o de “emisiones cero”.
- Promover el tránsito hacia energías limpias y renovables.
- Identificar caminos, plazos y acciones para llegar al 2050 con “emisiones cero”.
- Que los organismos de crédito internacionales incorporen principios de asistencia sanitaria climáticamente inteligente.
- Que las políticas gubernamentales estén orientadas a la descarbonización de los sistemas de salud.
- Profundizar la investigación para comprender todavía mejor la interacción entre el cuidado de la salud y el cambio climático.

Para finalizar: el sector de la salud tiene una responsabilidad diferencial comparado con los demás sectores de la sociedad. Esa responsabilidad es, ni más ni menos, la de proteger y promover la salud evitando hacer daño. Las inversiones en políticas sanitarias dirigidas a la descarbonización deberían ocupar un rol prioritario para conducirnos a todos hacia un futuro más saludable y equitativo.