Todos dormimos, pero la relación de cada uno de nosotros con el sueño es bien diferente. Cómo influye la edad. Mitos y verdades sobre el descanso. Los problemas más comunes y consejos simples para solucionarlos.

Podemos dormir más o menos tiempo, mejor o peor, pero hasta ahora nadie logró vencer a Morfeo, el dios de los sueños de la mitología griega. En promedio, las personas pasamos 25 años de nuestras vidas durmiendo. Por eso, y por su estrecha vinculación con nuestra salud y bienestar, es muy útil y recomendable conocer el A-B-C del buen dormir, entender por qué nos pasan algunas cosas que interfieren con el descanso y seguir algunos simples consejos que solucionan problemas frecuentes. ¿Empezamos?

¿CUÁNTAS HORAS ES RECOMENDABLE DORMIR?

 

            La pregunta del millón. Cada persona, cada organismo, es diferente, y por lo tanto también varía lo que cada uno necesita para recuperar energías. La recomendación más escuchada dice que lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas incluso para quienes transitan la tercera edad. En otras palabras: no es verdad que a los adultos mayores les basten menos horas de sueño que al resto.

¿ES NORMAL QUE NOS CUESTE DORMIR?

 

            Sí, es más normal de lo que nos gustaría y de lo que muchos piensan. Lo dicen las estadísticas: entre un 50% y un 60% de los adultos tienen problemas al apoyar la cabeza en la almohada. El enemigo se llama insomnio y aparece con más frecuencia a medida que crecemos, especialmente tras pasar la barrera de los 60 años. Se manifiesta de diferentes maneras: cuando nos cuesta conciliar el sueño, cuando nos despertamos antes de lo previsto o cuando abrimos los ojos en medio de la noche, a veces en varias ocasiones. La consecuencia de esto es bastante obvia: a la mañana siguiente nos sentimos cansados e incluso de mal humor.

¿QUÉ DEBERÍA HACER SI EL INSOMNIO ATACA?

 

            Quedarse dando vueltas entre las sábanas es definitivamente una mala idea. Si pasan 30 minutos y continuamos despiertos, lo que hay que hacer es salir de la cama. A continuación te recomendamos hacer algo que ayude a relajarte, como por ejemplo leer o escuchar música. Música tranquila, nada de heavy metal por favor.

Todos sabemos que muchas personas eligen agarrar el control remoto del televisor, abren la laptop o miran el teléfono móvil. Malas decisiones. La luz de dichos dispositivos dificulta aún más conciliar el sueño, por no hablar de lo que sucede cuando tomamos contacto con malas noticias o temas de nuestro trabajo en medio de la noche.

AL QUE MADRUGA…

 

            “Al que madruga Dios lo ayuda”, promete el refrán, pero para muchas personas levantarse temprano es casi una tortura. Sin embargo, a medida que envejecemos se vuelve más habitual despertar antes de tiempo sin tanto esfuerzo. La causa: un cambio natural en nuestro reloj biológico, que hace que también necesitemos irnos a dormir más temprano que en nuestros años de juventud. Para la medicina esto se llama “Síndrome de Fase Avanzada del Sueño”, y viene acompañada por un sueño más “liviano” o menos profundo.

Los cambios hormonales juegan su parte. Con el paso del tiempo nuestro cuerpo produce menor cantidad de melatonina, una hormona fabricada por una glándula cerebral encargada de regular los ciclos de vigilia y sueño. La melatonina es liberada durante la noche provocándonos esa conocida sensación de somnolencia, y su nivel en sangre disminuye a la mañana siguiente.