El Covid-19 los convirtió en accesorios indispensables de nuestra vida cotidiana porque son de gran ayuda al momento de la higiene. Pero hay algunos datos sobre ellos que deberíamos conocer, sobre todo para evitar sorpresas poco felices. Te los contamos.

En tu casa. En tu trabajo. En cada comercio, en cada restaurante. Yendo contigo dentro de tu cartera, de tu mochila, de tu portafolios, en la guantera del carro. Los sanitizantes a base de alcohol están presentes en todos lados desde que nos dijeron que tener las manos limpias es uno de los métodos de prevención más eficaces contra el Covid-19. Sin embargo hay muchos otros datos relacionados con estos productos sobre los cuales se lee y se escucha muy poco, pero que son de gran importancia. A continuación te los contamos.

EMPECEMOS POR EL PRINCIPIO: ¿QUÉ SON LOS SANITIZANTES?

 

            Los sanitizantes se elaboran principalmente a base de alcohol. Para que sean realmente efectivos, su porcentaje de alcohol tiene que estar por arriba del 60%. Se comercializan en diferentes presentaciones: líquidos, en espuma y en gel. En todos los casos cumplen la misma función: reducir la cantidad de agentes infecciosos presentes en las manos y en distintas superficies. ¿Sabías por ejemplo que en cada centímetro cuadrado de nuestra piel hay más de 1.500 bacterias?

PERO… NO REEMPLAZAN AL AGUA Y AL JABÓN

 

            Los sanitizantes colaboran con nuestra higiene porque eliminan gérmenes, pero eso no significa que tras aplicarlos nuestras manos o las superficies queden 100% libres de suciedad. Muchos productos químicos y metales pesados son resistentes a los sanitizantes hogareños. Es por eso que algo tan simple como lavarse con agua y jabón es nuestra mejor opción al momento de la limpieza.

ATENCIÓN A LOS COMPONENTES

 

            Como ya mencionamos, todos los sanitizantes se elaboran a base de alcohol. Muchos utilizan alcohol isopropílico, pero es recomendable que elijas los que están hechos con etanol ya que este ingrediente es más eficaz contra los virus, menos tóxico para nuestro organismo y tiene un olor más suave. No compres sanitizantes que contengan metanol, una variedad de alcohol que nuestra piel puede absorber provocándonos desde náuseas, dolor de cabeza y vómitos hasta consecuencias mucho más graves. Lamentablemente, la FDA (la agencia del Gobierno encargada de administrar los medicamentos y los alimentos) descubrió cientos de marcas de sanitizantes que utilizan metanol y que se venden en Estados Unidos.

PELIGRO: INFLAMABLES

 

            Los sanitizantes contienen alcohol, y eso los convierte en productos inflamables. Se precavido y asegúrate de mantenerlos lejos de las llamas, e incluso de las altas temperaturas.

¡LA PIEL SUFRE!

 

            ¿Sientes que la piel de tus manos está más seca que de costumbre? ¿Puede que incluso agrietada? El alcohol de los sanitizantes provoca eso, y cuidado porque una piel agrietada es una puerta abierta para los gérmenes. No te excedas con la cantidad al aplicarte sanitizante. Te recomendamos utilizar también lociones humectantes que aliviarán la irritación de tus manos. Otra buena opción: optar por sanitizantes enriquecidos con aloe vera, un regenerador celular e hidratante, potente y natural.

SANITIZANTE “HOME MADE”

 

            Hacer sanitizante casero es bastante más fácil de lo que muchos piensan. Lávate las manos y prepárate para mezclar en un recipiente de vidrio o plástico: 4 tazas de alcohol isopropílico, ¼ de taza de peróxido de hidrógeno, 4 cucharadas pequeñas de glicerina o glicerol y una taza de agua destilada. Como alternativa al agua destilada puedes utilizar agua hervida y posteriormente enfriada.