Aislamiento. Incertidumbre. Rutinas alteradas por completo. La pandemia que tiene en jaque al mundo entero pone a prueba no sólo la salud física sino también nuestra integridad psicológica y emocional. Qué hacer (y qué no) para mantenernos a flote.

Está comprobadísimo: hasta que no se descubra una vacuna capaz de protegernos frente al Covid-19, quedarnos en nuestras casas, puertas adentro, es el recurso más efectivo para evitar la propagación descontrolada de la enfermedad que ya es pandemia. Si lo hacemos, las probabilidades de contagiarnos o de contagiar nosotros mismos a otras personas se reducen considerablemente. Y así estaremos aportando nuestro granito de arena para que no colapsen los hospitales ni los centros de salud ambulatorios.

Es por eso que se nos insiste tanto con lo que se ha dado en llamar “aislamiento social”, con el confinamiento, con la cuarentena. Una medida que, si la consideramos a la ligera, parece hasta fácil de acatar. Basta con permanecer el máximo tiempo posible entre las paredes de nuestros hogares, y salir a la calle lo mínimo e indispensable. Pero hay un pequeño detalle: este nuevo estilo de vida nos afecta, y bastante, tanto en lo psicológico como en lo emocional.

La ansiedad, que podemos definir como una mala gestión del miedo, y la depresión, una mala gestión de la tristeza, empezaron a manifestarse en personas que hasta ahora no estaban familiarizadas con esas emociones, y se acentuaron entre quienes ya tenían dichos síntomas. Todos nosotros, o casi, estamos sintiendo en mayor o menor medida los golpes de la soledad, del miedo y de la incertidumbre. Y éstas son las cosas que nos pueden suceder:

  • Vivimos con miedo a contagiarnos o a que se contagie algún ser querido.
  • Nuestra rutina de sueño -las horas a las que nos acostamos y nos despertamos- se encuentra bastante alterada.
  • Lo mismo nos pasa con nuestra alimentación: comemos de más, o de menos, o de formas menos saludables.
  • Nos cuesta concentrarnos, sin importar qué estemos haciendo.
  • Si ya teníamos algún problema de salud, antes siquiera de escuchar hablar del coronavirus, el problema empeoró.
  • También se está registrando que aumentó el consumo de alcohol, de tabaco y de otras drogas legales e ilegales.

El Departamento de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud tiene algunas recomendaciones para ayudarnos a atravesar la tormenta. Algunas son de un sentido común bastante básico, pero igual viene bien leerlas y tenerlas a mano:

  • Se han habilitado, y se seguirán sumando, líneas telefónicas para atender consultas de todo tipo. En Nueva York por ejemplo, donde la pandemia se ensañó con fuerza, la gente puede llamar al 1-888-NYC-WELL o bien enviar un mensaje de texto con la palabra “WELL” al número 65173.
  • Intentemos mantener una comunicación fluida, diaria, con nuestros familiares más cercanos y amigos más íntimos. En ese sentido la tecnología está de nuestro lado, con programas y aplicaciones que nos permiten hablar, escuchar y ver a quienes más nos importan.
  • Si resulta que vives en el apartamento de un edificio, ésta puede ser una buena oportunidad para comunicarte con tus vecinos e intercambiar con ellos pensamientos y sensaciones. Eso sí: recuerda que la comunicación tiene que ser telefónica y/o virtual.
  • Las redes sociales se llenaron de profesionales de la salud, como por ejemplo psicólogos, que ayudan desinteresadamente a todo aquel que lo necesita.
  • Los ejercicios de relajación y meditación aportan muchísimo bienestar. ¿No estás familiarizado con ellos? Descuida: en Internet encontrarás videos, tutoriales y todo lo que se te ocurra para ponerlos en práctica.
  • Es necesario estar informado, pero cuidado con el exceso de información. Puede llevarte fácilmente a que te sientas más angustiado y ansioso. Por eso se vuelve necesario limitar la cantidad de tiempo que pasamos frente al televisor consumiendo noticias. Tal vez hacerlo una vez por día sea suficiente.
  • Intenta hacer ejercicio. Sí, lo sabemos: hace falta mucha fuerza de voluntad e imaginación para improvisar un gimnasio en el living de casa. Pero se puede. Una vez más, Internet está aquí para ayudarnos a poner en marcha nuestro cuerpo.
  • Trata de respetar tus horas habituales de sueño.
  • Comer saludable siempre fue importante. Ahora lo es un poco más, dado que todos estamos llevando una vida mucho más sedentaria que antes.
  • Las buenas noticias también existen, incluso en estos días. Préstales atención y compártelas, ayuda a divulgar mensajes optimistas.