Durante las últimas semanas y por culpa del coronavirus Covid-19, el término “pandemia” se propagó tanto como la enfermedad misma. La palabra asusta, pero… ¿Sabes a ciencia cierta qué es lo que significa?
Lo dijo de forma oficial la Organización Mundial de la Salud. En una rueda de prensa y con un gesto de preocupación en su cara, el político etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, anunciaba algo que nadie hubiese querido escuchar: el coronavirus Covid-19 debe ser ya considerado como una pandemia, convirtiéndose en el primer tipo de coronavirus en alcanzar este rango.

Antes de esta declaración, a la neumonía atípica originada en la región central de China se la venía calificando de “epidemia”. Una epidemia se define como el brote regional de una enfermedad que se propaga de forma inesperada, con un aumento a menudo repentino del número de contagiados. Acá la clave es la palabra “regional”: las epidemias atacan zonas geográficas relativamente delimitadas. Por eso, para darles batalla, los esfuerzos y los recursos se concentran en la porción del planeta que haya sido afectada.
Quizás el Covid-19 haya sido mal enfrentado durante su fase de epidemia, cuando el problema se limitaba únicamente a una parte de Asia. Tal vez los antecedentes de las otras clases de coronavirus que ya conocíamos, como el SARS y el MERS, hayan dado a la comunidad científica una equivocada sensación de confianza, dado que aquellos brotes afectaron a muchísimas menos personas. El SARS, por ejemplo, registró alrededor de 8.000 contagiados y una tasa de mortalidad del 10%, números que de golpe se vuelven demasiado pequeños cuando se los confronta con las cifras de la enfermedad que hoy día nos tiene a todos en vilo.
La información cambia con los minutos, así que los siguientes datos habrán quedado desactualizados para cuando tú leas esta nota. Al momento de escribir estas líneas, el mapa mundial del coronavirus nos dice que hay más de 737.000 casos y más de 34.500 muertos en 192 países. Italia, España y China encabezan el triste ranking de fallecidos. Estados Unidos lidera el número de contagios con 143.055 personas diagnosticadas. Por suerte también hay países en los cuales el virus se encuentra en un declive significativo, como por ejemplo Corea del Sur o la mismísima China.

Éste es el panorama que define a la enfermedad como una pandemia: su propagación hacia muchos países y continentes, afectando en consecuencia a una enorme cantidad de personas y obligando a organismos internacionales como la OMS y las Naciones Unidas a repartir sus recursos sobre un territorio más amplio. Dicho con otras palabras: una pandemia no tiene que ver necesariamente con la gravedad de la situación sino con la extensión de la enfermedad.
El titular de la OMS se encargó de advertir que “el término ‘pandemia’, si se usa incorrectamente, puede provocar un miedo irrazonable o una aceptación injustificada, una resignación, de que la lucha ha terminado”. Y no hay nada más alejado de la realidad. “Esto no cambia lo que está haciendo la OMS, así como tampoco cambia lo que cada país debería hacer”, afirmó Ghebreyesus. Y agregó: “Llamamos a todas las naciones a adoptar medidas urgentes y agresivas. Hemos tocado el timbre de la alarma, alto y claro”.

Lo que preocupa, no solamente a la Organización Mundial de la Salud sino al planeta entero, es cómo hacer para mantener el delicado equilibrio entre la protección de la salud, la actividad económica y social y la garantía de los derechos humanos. Sobre este último punto ya se pueden escuchar voces que denuncian situaciones irregulares e inquietantes. Así que ojalá primen la conciencia, la solidaridad y el respeto en estos momentos de tanta zozobra e incertidumbre.