La pandemia no sólo provocó estragos económicos, físicos, psíquicos y emocionales: también se encargó de reeditar una vieja discusión en torno a las vacunas. El debate entre quienes entienden que son una solución y quienes están en contra.

Sucede igual que con tantas otras cosas: en torno a las vacunas hay visiones contrapuestas. Si no fuera por la urgencia de la situación actual, esta discusión continuaría formando parte de nuestro anecdotario, pero no; hoy nos encontramos frente a un enemigo -el Covid-19- que demanda acciones comunes y contundentes para derrotarlo. Y la vacunación es, de acuerdo con la inmensa mayoría de las opiniones científicas y médicas, una de esas acciones.

LA INMUNIDAD COLECTIVA

La inmunidad colectiva es también conocida como “inmunidad de grupo” o “de rebaño”. La ciencia nos dice que, para lograr una protección adecuada frente a una enfermedad infectocontagiosa, la mayor parte de la población de una comunidad -esto es entre un 70 y un 90%- debe estar vacunada. En el caso puntual del Covid-19, por tratarse de una pandemia, tenemos que considerar ese porcentaje a nivel mundial. Esa es la razón principal que esgrimen quienes apoyan y promueven las campañas de vacunación.

LOS QUE SE OPONEN A LAS VACUNAS

La posibilidad de alcanzar la tan ansiada “inmunidad de rebaño” encuentra un obstáculo frente a los críticos de la vacunación. ¿Cuáles son sus fundamentos? Los motivos que exponen son variados.

  1. El propio éxito obtenido a través de las vacunas provoca a veces la creencia de que las enfermedades han desaparecido ya, una falsa percepción de ausencia de riesgo. Es entonces cuando sobreviene la pregunta: ¿para qué me voy a vacunar?
  2. Muchos detractores le prestan más atención a algún evento negativo aislado, aunque se produzca uno en millones, que a los datos que aporta la estadística. Esto ocurre por ejemplo con la vacuna de AstraZeneca, a la cual los anti-vacunas asocian con la aparición de trombosis.
  3. Otro cuestionamiento de este grupo de gente está dado por el carácter preventivo de la vacunación. Como lo que se propone es su aplicación antes de la aparición de la enfermedad, arremeten con la pregunta: ¿para qué anticiparnos?
  4. También sostienen que la vacunación favoreció el desarrollo de enfermedades autoinmunes y neurológicas; por ejemplo, la que relaciona la vacuna contra la hepatitis B con la esclerosis múltiple.
  5. Están quienes afirman que las vacunas contienen sustancias peligrosas como el aluminio y el mercurio.
  6. Muchas veces se los escucha decir que las vacunas sobrecargan el sistema inmunitario de los niños.
  7. Una creencia muy arraigada es que la protección natural es mucho mejor que la obtenida con la vacunación.
  8. También responsabilizan a las vacunas por el incremento de casos de alergias y asma.
  9. En el caso puntual del Covid-19, como los grupos más vulnerables son los de mayor edad, suele haber una errónea sensación de seguridad entre la población joven y saludable.
  10. Por último, siempre están los que desconfían de la ciencia, de la industria y de los gobiernos.

LA RESPUESTA CIENTÍFICA A FAVOR DE LA VACUNACIÓN 

Está demostrado: en materia de salud pública, las medidas preventivas son las mejores herramientas para disminuir la morbilidad y la mortalidad causadas por muchas enfermedades. Hoy por hoy, la vacunación y la potabilización del agua son los recursos de prevención más eficaces con los que contamos.

  1. Uno de los argumentos de mayor peso a favor de las vacunas es que algunas han permitido erradicar enfermedades -la viruela por ejemplo-, mientras que otras han provocado una drástica disminución de casos (poliomielitis, tétanos y sarampión, por citar algunas de las más conocidas).

2. La vacunación contra el Covid-19 reduce el riesgo de transmisión y, por lo tanto, de ocasionar daños graves a otras personas o incluso la muerte. Vacunas como las de Pfizer, AstraZeneca o Moderna tienen una eficacia del 90-95%.

3. Otro argumento de la ciencia postula que los costos, no económicos sino individuales y sociales, son mucho menores que los que provoca el confinamiento obligatorio.

4. Agregan además que, con la vacunación, los riesgos y las responsabilidades por alcanzar la inmunidad colectiva se distribuyen entre todos por igual; lo cual es muy justo ya que los beneficios de la inmunidad son para toda la población.

5. La realidad está llena de ejemplos que respaldan los beneficios de las vacunas contra el Covid-19. En España, desde que comenzó la vacunación, los fallecimientos se redujeron en más de un 99% y los contagios en más de un 98% en los sectores considerados más vulnerables.

6. Los científicos no niegan la existencia de posibles riesgos, pero afirman que los beneficios de la vacunación son infinitamente mayores. Es cierto que las vacunas tienen o podrían tener efectos secundarios, pero eso es ni más ni menos lo mismo que ocurre con casi todos los fármacos.

MÁS FUNDAMENTOS PRO-VACUNAS

1. Los riesgos de muerte por Covid-19 son muy superiores a los muy poco frecuentes casos de trombosis con origen en las vacunas.

2. La ciencia lleva muchos años de investigación en vacunas basadas en ARNm (Pfizer-BioNTech; Moderna) y muchos más con vectores virales (Johnson&Johnson; SputnikV).

3. Cuanto más rápido se lleven a cabo las campañas de vacunación, más rápido podremos recuperar la tan ansiada normalidad.

4. Si te vacunaste contra el Covid-19 con la primera dosis y no tuviste ningún efecto secundario, mucho menos riesgo tendrás de que eso suceda con la segunda inyección. Los malestares post-vacuna son síntomas esperables: significa que se ha activado tu sistema inmunitario.

5. El Covid-19 deja secuelas, en algunos casos permanentes, en más del 80% de los pacientes que han sido hospitalizados.

6. Ten en cuenta esto: el personal de salud ha sido el primero en vacunarse y no ha experimentado efectos secundarios de gravedad.

7. Y lo más importante: si tú te vacunas, no sólo te proteges a ti mismo sino al resto de la sociedad, principalmente a las personas inmunodeprimidas que no pueden acceder a este tipo de terapias.

A modo de cierre, también debemos destacar que los movimientos anti-vacunas se sustentan más en motivos políticos, filosóficos o religiosos para atribuir a las vacunas efectos adversos que en verdad nunca fueron comprobados por la comunidad científica.