Existen cuatro enfermedades no transmisibles que generan consecuencias indeseadas. Una de ellas es la diabetes, una afección que se manifiesta de muchas maneras. ¿Conoces de qué se trata? 

Sucede igual que con una máquina: nuestro organismo necesita energía para poder cumplir con sus funciones vitales. Y los azúcares, presentes en los diferentes alimentos que consumimos a diario, son los principales responsables de proporcionar esa energía. Pero para que estas sustancias cumplan con su misión deben pasar por un complejo proceso metabólico que, si falla, provoca una condición clínica muy común: la diabetes.

¿Qué es la diabetes?

Los azúcares, también llamados carbohidratos, pueden ser simples o complejos. Estos últimos, para poder ser absorbidos y pasar luego a la sangre, deben transformarse en compuestos más simples. Uno de ellos es la glucosa, responsable de proveer de energía a los músculos, a los tejidos y al cerebro.

El nivel de glucosa en sangre -la glucemia- está regulado por un órgano, el páncreas, a través de la secreción de una hormona llamada insulina, que es la que facilita que la glucosa ingrese a las células. No obstante, a veces sucede que el páncreas no secreta insulina -o lo hace de manera insuficiente-, o bien nuestro organismo no utiliza adecuadamente la que produce. La consecuencia en ambos casos es la misma: una concentración de glucosa en sangre mayor a la adecuada.

El primer caso da origen a la diabetes Tipo 1, y el segundo a la diabetes Tipo 2, la más frecuente. También hay una tercera, a la que se conoce como “gestacional”, que puede aparecer en las mujeres durante el embarazo. Debes saber lo siguiente: la diabetes es una enfermedad crónica –una afección de larga duración y, por lo general, de progresión lenta- que, a medida que pasa el tiempo, trae aparejados diferentes problemas para la salud.

El impacto de la diabetes sobre tu salud

Los problemas derivados de una glucemia elevada -hiperglucemia- son variados… y serios. Algunos de los posibles daños sobre tu salud son:

  1. Insuficiencia renal.
  2. Retinopatía diabética, causa importante de ceguera (el 2,6% de los casos en el mundo se deben a esta enfermedad).
  3. Úlceras e infecciones por reducción del flujo sanguíneo, que pueden desembocar en la amputación de miembros.
  4. Infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.

La diabetes en las diferentes etapas de la vida

La diabetes Tipo 1, que antes se denominaba “insulinodependiente”, es más característica de las etapas juveniles. Por su parte, la diabetes Tipo 2 (o “no insulinodependiente”) siempre estuvo asociada al inicio de la edad adulta; aunque, es útil saberlo para quienes tienen hijos pequeños, actualmente es cada vez más frecuente entre los niños y niñas.

¿Se puede prevenir la diabetes?

La diabetes Tipo 1 no se puede prevenir; si la padeces, requiere de la administración de una dosis diaria de la hormona insulina. A la diabetes Tipo 2, en cambio, sí que puedes prevenirla o, al menos, ayudar a retrasar la aparición de los síntomas. Para eso debes cumplir con una serie de medidas que son simples:

  1. Evitar el sobrepeso y la obesidad.
  2. Realizar actividad física de intensidad moderada, si es posible todos los días de la semana en rutinas de al menos 30 minutos diarios.
  3. Una alimentación saludable es fundamental. Intenta evitar los azúcares y las grasas saturadas.
  4. Te estará prohibido fumar ya que el tabaco aumenta el riesgo de padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Datos extras e interesantes

 

  1. En 1980, el número de personas con diabetes era de 108 millones, mientras que en 2014 el número era de 422 millones. Los mayores incrementos se dieron en países de ingresos medios y bajos.
  2. La mortalidad prematura por diabetes aumentó un 5 % entre 2000 y 2016.
  3. En 2019, la diabetes fue causa directa de 1,5 millones de muertes.
  4. En Estados Unidos, 34,2 millones de personas de la población adulta tiene diabetes; el 20% no lo sabe.
  5. En 2014, el 8,5% de los mayores de 18 años tenían diabetes.
  6. La diabetes Tipo 1 afecta a un 5 – 10 % de la población mundial.

Para finalizar: si bien ninguna diabetes tiene cura, para el caso de la diabetes Tipo 2, la prediabetes y la diabetes gestacional, llevar un estilo de vida saludable te ayudará a prevenirlas o, al menos, a reducir sus efectos sobre tu salud.