Algunos tips básicos y muy fáciles de llevar a la práctica para que tu boca se mantenga saludable y lo refleje en cada una de tus sonrisas…
¿Dolores en la boca? Ay, por favor, no: son verdaderamente insoportables. Si alguna vez has sufrido alguno entonces sabes muy bien que no estamos exagerando. Dan ganas de golpearse la cabeza contra la pared, y no lo hacemos sólo porque sabemos que eso empeoraría la situación.

¿Visitar al dentista? A juntar coraje se ha dicho. Porque seamos honestos: casi que cualquier otro plan es mucho más tentador que darnos una vuelta por el consultorio del odontólogo. Levante una mano la persona que nunca inventó una excusa para cancelar una cita con el sacamuelas, incluso habiendo llegado hasta la mismísima sala de espera. Como si postergar la consulta pudiese evitarnos el sufrimiento a futuro.
Si te sientes identificado o identificada con lo anterior, entonces tienes que saber (o recordar) que cuidar la salud y la estética de tu boca es algo relativamente sencillo de llevar a la práctica. Por el contrario, hacernos los distraídos con nuestra higiene dental puede llegar a derivar en algo mucho peor que un dolor de muelas. Es que la boca es el hogar de cientos de bacterias perfectamente capaces de viajar a otros destinos del cuerpo y provocar distintas clases de afecciones. Fíjate si no en lo contundente de este dato: quienes tienen algún tipo de enfermedad en sus encías suman entre un 25% y un 50% de chances de presentar problemas cardíacos. No es broma.
Así que… ¿estamos listos? A continuación un listado de tips sencillos y efectivos que te harán sonreír con confianza.

1: CEPÍLLATE LOS DIENTES
Básico, ¿verdad? Pues entonces… ¡hazlo! Por lo menos dos veces al día: luego de tomar el desayuno y por la noche antes de dormir. Cepíllate realizando movimientos circulares sobre las caras externa, interna y superior de cada diente. Recuerda que tanto la lengua como el paladar forman parte de la boca y que por ende también merecen tu atención.
2: RENUEVA TU CEPILLO
Todo en esta vida tiene una vida útil, y tu cepillo de dientes no es la excepción a la regla. Aún si todavía luce decente, renuévalo pasados los tres meses de uso.
3: HAZTE AMIGO DEL HILO DENTAL
Comprarlo es económico y usarlo, más fácil de lo que crees. Unos pocos días de práctica y te convertirás en un verdadero experto, promesa. El secreto está en enrollar ambos extremos del hilo en el dedo pulgar de cada mano. A continuación tensar el hilo y deslizarlo con suavidad entre los dientes hasta alcanzar el bode de las encías. Una vez en posición deberás desplazarlo de arriba hacia abajo y de atrás hacia adelante.
4: ¿DOLOR? NO ESPERES
Cualquier dolor en tu boca es señal de que algo va mal. Si te sientas a esperar sin hacer nada al respecto, lo más probable es que la situación empeore. Conclusión: solicita un turno ASAP con un especialista dental… y no lo canceles.
5: EVITA LOS PALILLOS
Los palillos no son tan buenos como parecen. Por ejemplo, podrían lastimar tus encías y provocarte una infección. Usar hilo dental es muchísimo más recomendable.
6: ATENCIÓN CON LOS ENEMIGOS DE TU BOCA
Fumar. El café en exceso. Y por supuesto los dulces. Hay cosas que boicotean la salud de tu boca. Si puedes evitarlas o al menos minimizarlas, mejor para ti.
7: PUEDES USAR UN DETECTOR DE PLACA BACTERIANA
Sirve para detectar zonas donde hay placa depositada. O sea, donde el cepillado es deficiente. Simplemente deja que se disuelva dentro de tu boca y él marcará si existe un problema.
8: CON LA PASTA, MENOS ES MÁS
Algunas personas cargan toneladas de pasta dental en su cepillo porque creen que es sinónimo de una mejor higiene. Error. Si te excedes con la cantidad, una de las contras es que la espuma te impedirá ver bien por dónde pasas el cepillo.
9: MEDIA HORA DE TOLERANCIA
Para quienes pierden la cabeza por los dulces: sepan que el azúcar tarda alrededor de 30 minutos en hacer de las suyas. Pasado ese tiempo empieza a actuar sobre el esmalte de los dientes y facilita la proliferación de bacterias y la aparición de caries. Tú y tu cepillo deberían entrar en acción con más velocidad.
10: IR AL DENTISTA ES INEVITABLE
Sí, lo sentimos. Aún si cumples a rajatabla los nueve consejos precedentes, es más que recomendable un chequeo de rutina al menos una vez al año. La buena noticia es que si para entonces nos has hecho caso, en lugar del tan temido sonido del torno escucharás al profesional decirte “todo está bien” y recomendarte que sigas por el buen camino.