En la lucha sin tregua contra el Covid-19, el plasma de personas recuperadas aporta una ayuda invaluable para quienes padecen la enfermedad. La pandemia pone a la donación de sangre en el centro de la escena.
En el mundo del Covid-19 hay más signos de pregunta que respuestas. Tiene lógica: esta enfermedad es nueva, emergente, y estamos aprendiendo de qué manera funciona y cómo responde frente a ella nuestro cuerpo, nuestro sistema inmunológico.
Algo que sí sabemos desde hace mucho tiempo es que el sistema inmunológico se vale de anticuerpos para proteger a nuestro organismo de todo aquello que le puede hacer daño. Los anticuerpos se encuentran en un lugar específico: el plasma sanguíneo. El plasma es la parte líquida de la sangre, es más densa que el agua y tiene un color amarillento traslúcido. Está conformado principalmente por agua (en un 91%); un 8% son proteínas (fibrinógeno, globulinas, albúminas y lipoproteínas), y en el 1% restante encontramos diferentes minerales y hormonas. Pero una de las características más llamativas y únicas del plasma es que, pese a los avances de la medicina, no puede producirse de forma artificial en un laboratorio. Solamente podemos contar con plasma que antes no teníamos cuando alguien tiene el buen gesto de donarlo a través de la donación de sangre. Por eso se suele decir que la sangre es el regalo más valioso que tenemos para ofrecer.

Hay muchos medicamentos que se elaboran gracias al plasma. A estos medicamentos se los denomina “hemoderivados” y se utilizan en todo el mundo para prevenir y tratar múltiples trastornos y enfermedades en diversas áreas de la medicina.
Hoy el plasma ocupa un lugar protagónico en el ámbito médico, en el contexto de la pandemia originada por el Covid-19. Esto se debe a que los pacientes recuperados de coronavirus poseen anticuerpos que sus organismos fabricaron mientras estuvieron expuestos a la enfermedad. La donación de este plasma está permitiendo llevar a cabo tratamientos cuyos resultados preliminares son muy promisorios, sobre todo entre personas con cuadros severos de Covid-19.

Es importante aclarar que el donante de plasma no pierde sus anticuerpos, es decir, no queda automáticamente desprotegido frente al coronavirus. Estuvieron circulando algunas fake news que afirmaban lo contrario pero fueron categóricamente desmentidas por la comunidad científica. En cambio, sí existen hipótesis según las cuales la presencia de anticuerpos generados por el Covid-19 empieza a disminuir tras los primeros dos o tres meses de la infección. Por eso, si la decisión es donar plasma, cuanto antes mejor.
Aquí habría una diferencia importante entre el Covid-19 y los otros coronavirus que ya conocíamos, como el SARS y el MERS. La inmunidad protectora que genera el Covid-19 duraría tan sólo algunos meses, y es por eso que se habla, cada vez con más fuerza, de “pacientes reincidentes” que vuelven a infectarse luego de un tiempo de cursada la enfermedad.
¿Quiénes pueden donar plasma?
Pueden ser donantes todas aquellas personas que hayan tenido Covid-19 y que cuenten con dos pruebas negativas para esta enfermedad, realizadas con un intervalo de al menos 24 horas mediante una toma de muestra nasofaríngea. Además, es requisito que hayan pasado 14 días desde su recuperación y que cumplan con las exigencias habituales que rigen para cualquier donante de sangre.

¿Cómo es el procedimiento?
Todo comienza con una entrevista, seguida por un examen clínico y algunas pruebas de laboratorio que van a determinar el estado de salud del donante. El procedimiento se lleva a cabo con un equipo de plasmaféresis, encargado de separar el plasma del resto de los componentes de la sangre, los cuales son devueltos de inmediato al cuerpo del donante. Todo el procedimiento dura alrededor de una hora. El plasma será destinado a un centro de recolección, que a su vez abastecerá según su criterio a los centros de salud más necesitados.