Lamentablemente, a muchas personas les tocará padecer secuelas tras enfermarse de Coronavirus. Una de sus consecuencias resulta preocupante: “fantosmia”, nombre científico para hablar de las alucinaciones olfativas.

Alucinaciones y fantasmas: palabras conocidas y que utilizamos a menudo. La primera, para referirnos a algo que sólo está en nuestra mente; la segunda, cuando aludimos a algún alma errante que anda por ahí intentando manifestarse. Ahora bien, ¿alguna vez pensaste que esas mismas palabras podrían estar relacionadas con ciertas secuelas que deja la infección causada por el Covid-19?

LAS SECUELAS DEL CORONAVIRUS 

Si algo es seguro es que, desde que se detectó el primer caso de Covid-19, la ciencia está sometida a un aprendizaje continuo. Parte importantísima de dicho aprendizaje es el relacionado con las secuelas de esta enfermedad. Y hay una muy particular que nos interesa que conozcas hoy: las “alucinaciones olfativas”, también llamadas “olores fantasmas”.

¿OLORES FANTASMAS? ¿DE QUÉ SE TRATA ESTO? 

Una característica que distingue a este virus es su heterogeneidad, tanto mientras se está cursando la enfermedad como después. Tanto es así, que hay pacientes con sintomatología leve o moderada que persiste durante mucho tiempo, y otros, que superan los síntomas muy rápido pero que quedan con graves secuelas que llegan a transformar sus vidas. Ese es el caso de las alucinaciones olfativas.

La fantosmia, nombre que le da la ciencia médica a las alucinaciones olfativas, es un trastorno del olfato que te lleva a percibir olores que no son reales. Se trata de una de las secuelas posibles originadas por el coronavirus.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA FANTOSMIA 

  1. Los olores que se detectan no son uniformes; es decir, varían de una persona a otra.
  2. Asimismo, podrán ser tanto agradables como desagradables.
  3. Los más frecuentes de esta condición clínica son los olores a quemado y los pestilentes. Lamentablemente, los fétidos ocupan el primer lugar.
  4. La variación de olores incluye al humo, al amoníaco, al pescado en mal estado, a los huevos podridos y a las aguas residuales.
  5. Los podrás sentir en una o en ambas fosas nasales. Incluso en tu boca.
  6. Por ese motivo, como existe una conexión entre olor y sabor, a algunas personas les pasa que lo que comen sabe a lo mismo que huelen.
  7. Estas alucinaciones podrán estar siempre presentes o aparecer y desaparecer repentinamente.

¿Por qué pasan estas cosas? Porque el virus ha alterado la estructura del bulbo olfatorio, el que nos permite identificar los olores de manera correcta. 

FANTOSMIA: ¿DEBERÍA PREOCUPARNOS? 

Para la fantosmia, la ciencia médica no cuenta actualmente con tratamientos efectivos; de hecho, los que existen son confusos o controvertidos.

Por ejemplo, están los que proponen la utilización de anestesia para insensibilizas las fosas nasales. Un recurso útil para eliminar las alucinaciones, aunque claro, el “pequeño” detalle es que conlleva a la pérdida total del sentido del olfato. Hay quienes en cambio recomiendan el uso de gotas nasales que en su composición contengan solución salina. Y están los que sugieren que los sedantes y/o antidepresivos pueden ayudar a combatir las alucinaciones.

Lo que sabemos es que el pronóstico de recuperación es incierto Algunos pueden recuperarse luego de pasados unos pocos meses, mientras que, para otros, la fantosmia puede convertirse en un trastorno crónico.

Lo único que podría asumirse como “favorable”, si es que cabe esta expresión, es que tales secuelas se refieren a casos de pacientes que han cursado la enfermedad en forma grave: internados o bien en unidades de cuidado intensivo por tiempos prolongados. Es en esas circunstancias en las que el virus tiene la capacidad de producir daños en ciertas partes de nuestro organismo, daños que pueden perdurar brevemente o acompañarnos durante toda la vida.