Por el Dr. Oscar A. Arnaud

Hoy en día y gracias a los modernos endoscopios, podemos visualizar el interior del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, sin tener que recurrir a ningún procedimiento quirúrgico. Esto nos permite hacer un mejor diagnóstico de los problemas digestivos de nuestros enfermos y así ofrecerles un tratamiento adecuado. En la actualidad hay ya tres procedimientos endoscópicos. La Colonoscopia (o endoscopía baja) que permite la visualización del colon (intestino grueso); la Enteroscopía (endoscopia media, llamada también “La Cápsula”), para visualizar y sacar fotos del intestino delgado; y el Gastroscopio, también denominado esófago-gastro-duodenoscopio o “EGD”, que nos permite ver el interior del esófago, estómago y parte del duodeno. El duodeno es la primera parte del intestino delgado, que sigue al estómago, detrás del píloro.

El nombre de todos estos instrumentos es una derivación del griego: “Endo”, “adentro”, y “Scopia”, mirar. Si bien la historia de la medicina nos relata algunos procedimientos experimentales con el objeto de ver el tubo digestivo por dentro, es en 1932 que el médico alemán Rudolf Schindler publica los resultados de la examinación del tubo digestivo alto por medio de un endoscopio semirrígido. Estas técnicas, sobre todo la fabricación de endoscopios más pequeños y flexibles, se fueron perfeccionando hasta llegar a lo que en la actualidad es un gastroscopio: un tubo largo y flexible (del espesor de un dedo) que se controla a través de mandos desde el extremo superior (fuera del paciente). El gastroscopio está conectado con un sistema eléctrico, fuente de luz y una pantalla de TV por donde el médico, a medida que el instrumento avanza distendiendo con aire el esófago, estómago o duodeno, puede ver el interior del cuerpo. Los gastroscopios también tienen un canal en toda su extensión, el cual permite el paso de pinzas de biopsias para tomar muestras del tejido (mucosa) sospechoso, que luego serán examinadas por un médico patólogo con el objeto de obtener un diagnóstico certero. Por este canal de biopsia se pueden además introducir distintos instrumentos como pinzas, sondas de coagulación laser, sondas para irrigación, asas para extirpar pólipos o tumores pequeños, dilatadores de zonas estrechas y agujas para inyectar sustancias diagnósticas o curativas.

¿CUÁNDO HACER UNA EGD?
  • Disfagia; o sea, dificultades para tragar sólidos o líquidos. Sospecha de obstrucción del esófago por culpa de pedazos de comida o huesos (bastante común en niños).
  • Reflujo ácido (acidez) que no mejora después de 2-3 semanas de tratamiento adecuado.
  • Dolor abdominal (especialmente en la parte alta) sin una explicación clara.
  • Vómitos.
  • Anemia (ferropénica, por falta de hierro) en varones adultos o mujeres después de la menopausia.
  • En algunos casos, por falta de vitamina B12.
  • Confirmar el diagnóstico de enfermedad celíaca, con biopsias duodenales.
  • Seguimiento de enfermedades previamente diagnosticadas (control de displasia o metaplasia, ambas sospechosas de carcinoma).
  • Coagulación de úlceras u otras lesiones sangrantes, como várices esofágicas, pólipos ulcerados-sangrantes. Ruptura de la mucosa del esófago (Mallory-Weiss).
  • Dilatación de estenosis (estrechez).
  • Colocación de prótesis.
  • Colocación de sondas para alimentación.
CONTRAINDICACIONES
  • El paciente rechaza hacerse el estudio, aún después de explicarle los pro y contras del procedimiento. No insistir y dejar constancia de su actitud en la historia clínica.
  • El paciente no coopera con el estudio.
  • Sedación incompleta.
  • Sospecha de perforación del esófago, estómago, duodeno o intestino, antes del estudio.
  • Peritonitis.
  • Infarto cardíaco reciente o enfermedad coronaria muy avanzada.
QUÉ MÉDICO DEBE HACER LA ENDOSCOPÍA

Debe ser efectuada por un especialista en la materia: un Gastroenterólogo o Cirujano avezado en el procedimiento.

PREPARACIÓN

Por fortuna, para este estudio endoscópico no es necesario tomar ningún laxante ni estar a dieta durante varios días. El paciente debe solamente estar en ayunas por 6 horas antes del examen. Por supuesto que en casos de emergencia como hemorragia (vómito de sangre), obstrucción de la luz del esófago por cuerpo extraño (huesos, pedazos de carne o juguetes, especialmente en los niños), la endoscopía se hará sin preparación previa, excepto controles cardíacos requeridos en casos de emergencia.

EL ESTUDIO

Como ya lo comenté anteriormente, después de explicarle el procedimiento, el paciente deberá firmar el permiso autorizando el examen. Una vez en la Sala de Endoscopía recibirá sedación endovenosa o anestesia general. El endoscopista introducirá el gastroscopio en la boca del paciente e inyectando y aspirando aire irá distendiendo el esófago, estómago y duodeno. Luego tomará biopsias, extirpará pólipos, etc. Después de 15-20 minutos, se extraerá el aire y se dará por terminado el estudio.

El paciente será dado de alta 1-2 horas después del procedimiento, a menos que el endoscopista decida lo contrario. Es importante que el enfermo cuente con un acompañante, ya que debido a la medicación recibida no podrá manejar ningún vehículo por un lapso de 24 horas.