La contribución científica en la lucha contra las enfermedades infecciosas es de una magnitud inmensa. Poco más de un año después de desatada la pandemia de COVID-19, ya hay vacunas autorizadas por la FDA en los Estados Unidos y otras en fases clínicas avanzadas. Cuáles son. Sus similitudes y diferencias.
Las enfermedades infectocontagiosas no son algo exclusivo de la actualidad. Las pandemias -expresión de estas enfermedades cuando se extienden a escala planetaria-, tampoco. De hecho, la primera pandemia de la que existen registros, la “peste de Justiniano”, ocurrió en el año 541 a.C.

En lo que sí hay una desproporción significativa es en los avances científicos para combatirlas. Desde el inicio de la pandemia de coronavirus, distintos países, entre ellos los Estados Unidos, han puesto toda la maquinaria científica y tecnológica disponible para neutralizarla.
Los resultados están a la vista: aquí, en Estados Unidos, ya disponemos de dos vacunas autorizadas y recomendadas por la FDA, en uso; y hay otras tres que al 28 de diciembre de 2020 se encontraban en la etapa de ensayos clínicos de fase 3. Antes de ver cada una de ellas en particular, es interesante conocer el mecanismo de acción de las vacunas.
CÓMO FUNCIONAN LAS VACUNAS EN NUESTRO ORGANISMO
Para luchar contra las enfermedades nuestro cuerpo ostenta de un sistema inmunológico, una de cuyas herramientas son los glóbulos blancos (macrófagos, linfocitos B y linfocitos T), que se encuentran en la sangre.
En el caso de un virus las vacunas ayudan a desarrollar inmunidad sin necesidad de contraer la enfermedad. Cada vacuna aporta una protección diferente, pero todas producen suministros de linfocitos T (la memoria frente a un ataque de virus) y B (la defensa frente al ataque).

LOS PRINCIPALES TIPOS DE VACUNAS EN ESTADOS UNIDOS
Hay tres tipos principales de vacunas contra el COVID-19; cada una de ellas actúa de un modo diferente para reconocer el virus y proteger a nuestro organismo.
Las vacunas ARNm
Contienen material del virus e instruyen a nuestras células inmunitarias para que produzcan una porción inocua de una proteína que se encuentra en la superficie del virus. Una vez creada la proteína, las instrucciones son destruidas. Esa proteína queda en las células, es reconocida como un cuerpo extraño y se desencadena la respuesta inmunológica generando los linfocitos T y B. De este modo, nuestro organismo queda protegido frente a futuras infecciones.
Las vacunas de subunidades proteicas
En este caso, la diferencia es que se inyectan partes inocuas (proteínas), del virus y no el germen completo. Esas proteínas no son reconocidas por el sistema inmunitario, por lo que el proceso posterior de inmunización es similar.
Las vacunas de vectores
Esta línea de investigación trabaja con un virus diferente al que causa el COVID-19. Es una versión debilitada del virus vivo, ya que contiene material genético del virus que causa el coronavirus (eso es lo que se llama vector viral). Ese vector produce una proteína que es exclusiva del COVID-19, por lo que nuestro organismo finalmente actuará de la misma forma que en los dos casos anteriores.
PFIZER VS MODERNA
En el siguiente cuadro podrás comparar las características de las vacunas autorizadas y recomendadas para su uso en Estados Unidos.

VACUNAS EN ENSAYOS CLÍNICOS DE FASE 3
Las siguientes tres vacunas contra el COVID-19 poseen ensayos clínicos a gran escala (Fase 3) en curso o previstos en los Estados Unidos:

Como se ve, el menú de opciones es variado y no se agota en estas 5 vacunas. Porque, de hecho, hay muchos otros laboratorios que están investigando a lo largo del mundo, siguiendo otras líneas de investigación y en fases iniciales. Sin embargo, la pregunta que cabe hacerse es: ¿serán suficientes todas estas vacunas para ganar la guerra? ¿O sólo nos servirán para triunfar en una primera batalla?